TURISMO

La Plaza de Toros

Corella. Tierra donde se criaron desde tiempos inmemoriales toros de trapío y bravura extraordinarios
Luis del Campo

La tradición taurina en la Ciudad de Corella esta debidamente documentada desde finales del s. XV. En el primer libro de cuentas municipales de Corella, que se conserva en el Archivo Municipal de la Ciudad, quedó anotado un pago de 4 groses a la viuda de Fortún López por ceder su buey para correrlo con soga en la plaza con motivo de las fiestas.

Así mismo el 3 de septiembre de 1488, se pagó “1 libra por los bueyes que se corrieron en la feria, habiendo pagado a Antón Ximénez 16 florines por la cebada que comieron en su casa dos caballos que tornaron los bueyes que habían de correr”.

Consultando los libros del archivo municipal de Corella, así como los libros de los archivos parroquiales de Corella, sabemos que en 1512 en la plaza de la villa de Corella se corrieron varios toros, matándose uno de ellos. En 1521 la villa de Corella debió indemnizar a Pedro del Baño por el daño que se hizo en la puerta de su solar cuando corrieron los bueyes.

En 1522 se funda en Corella la Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario, y se recoge en las capitulaciones fundacionales la obligación de hacer corrida de toros con motivo de la festividad de la Natividad de Ntra. Sra., el 8 de septiembre. Durante al menos dos siglos la Cofradía del rosario cumplió con su obligación fundacional y organizó cada año una o dos corridas de toros celebradas en la Plaza del Rosario.

En 1592 la Ciudad de Pamplona organizó una corrida de 24 toros con motivo de la visita que en noviembre del citado año giró a la mencionada ciudad , el rey Felipe II, y la ciudad comisionó a Juan Montalvo para que eligiese los mejores toros que pudiera encontrar, y en octubre el mencionado representante comenzó el viaje a la Ribera de Navarra, afamada tierra de extraordinarios toros. Adquirió toros en Buñuel, Cortes y otros lugares de la zona. En Corella compró a D. Juan Bea 2 toros uno negro de seis años y otro de pelo bayo de mote Sillado, siendo este último, el toro más antiguo criado en Corella , del que se tiene constancia de su nombre.

Pero esta afición que Corella profesa al toro desde tiempos inmemoriales puede tener justificación en el hecho de que Corella fue siempre tierra de toros.

Corella, origen de la ganadería fundacional de la Casta Navarra

Corella contó desde el s. XVII con un gran numero de ganaderos de reses bravas.

"Posiblemente fue el corellano Agustín Ximénez el criador de toros de más categoría en la primera mitad de la centuria decimoséptima y de buena parte de la segunda, pudiéndose comprobar documentalmente la perfecta ordenación de su vacada con mayoral, pastores, subalternos, etc. saliendo de su dehesa numerosos astados cotizados siempre a elevados precios.” (Luis del Campo).

El corellano Agustín Ximénez (1605-1680) fue el mas importante de los criadores navarros de reses bravas del s. XVII, siendo el fundador de la ganadería fundacional de la casta navarra.

Junto con su hijo Agustín Ximénez González, llevaron sus toros a Pamplona desde 1637 a 1691 casi ininterrumpidamente para ser lidiados en los Sanfermines. A los Ximénez les sucede, el Marques de Santacara, considerado desde 1932 como el propietario de la ganadería fundacional, hasta que Ramón I. Villanueva Sáenz afirmase basándose en pruebas documentales suficientemente concluyentes que el origen de la ganadería del marques de Santacara está en la que un día formó el corellano Agustín Ximénez, modificando con esta afirmación la teoría defendida y sostenida hasta la fecha por prestigiosos escritores dedicados a la historia taurina.

En el siglo XVIII aparece en cartel, la ganadera corellana Isabel Virto Luna que casó con el tudelano Antonio Lecumberri. Tanto el matrimonio como sus hijos y nietos monopolizaran la venta de reses bravas a la ciudad de Pamplona durante casi tres cuartos de siglo, hasta que Antonio Lecumberri Sartolo, vende la acreditada ganadería Lecumberri, al tudelano Francisco Xavier Guendulain. A mitad del s. XIX y después de varias generaciones los Guendulain venderán su ganadería a Nazario Carriquiri.

En la década de los años cuarenta del siglo XIX, el corellano Miguel Poyales formara ganadería de reses bravas, al adquirir reses de distintos ganaderos navarros, principalmente de Guendulain.

Este polifacético corellano, hombre de negocios, empresario taurino, ganadero de reses bravas impulsó junto a Claudio Díaz e Hipólito Nieva la construcción a su cargo de la Plaza de Toros de Corella.

El reputado tratadista taurino Sánchez de Neira afirmó: “Ha tenido fama de buena ganadería en Navarra la de D. Miguel Poyales, vecino de Corella”. En este mismo sentido se expresaba D. Luis Uriarte, en su documentadísima obra “El toro de lidia español”: “Hubo en Navarra otras ganaderías de renombre, como la de Miguel Poyales” y razón no les faltaba a estos versados escritores, ya que desde 1847 hasta 1867, Poyales envió sus toros a Pamplona todos los años, a excepción de 1852.

Como ganadero, Poyales llevó sus toros a las principales plazas de toros: Pamplona, Madrid, Barcelona, San Sebastián, Palma de Mallorca, Zaragoza, Huesca, Vitoria, Tudela, Bayona, Burdeos, incluso en cierta ocasión llevó sus toros hasta Bruselas (Bélgica) con la intención de organizar una corrida de toros.

A Poyales, le sucedió en el tiempo, Melitón Catalán, que formó ganadería adquiriendo reses de Cipriano Ferrer, de Pina de Ebro. Fue ganadero y empresario taurino de varias plazas consiguiendo cierta fama en el mundo del toro.