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En origen es la Iglesia más antigua de Corella, si bien a partir del siglo XV se realizaron en ella sucesivas ampliaciones hasta alcanzar su tamaño actual. Del primitivo templo no queda ningún vestigio.
Al Barroco de comienzos del siglo XVIII pertenece la decoración interior, ya que en esta época se hace la ornamentada cornisa, se decora el anillo de la cúpula y se levanta el retablo mayor.
Menor trascendencia tuvieron las obras de la segunda mitad del siglo XVIII, en la que se reconstruye la media naranja (1761) y se completa la fachada principal en lo que respecta al coronamiento.
Por último, se concluye el siglo XVIII con la adaptación de la capilla de Santa Catalina, existente ya desde el siglo XVI, en el acceso a la iglesia, con la consecuente formación de la fachada que da a la calle de la Reja, empresa que acometió en 1794 Juan José Arijita, con planos del pintor cascantino Diego Díaz del Valle; también se consolidan las torres en 1797 y 1798 interviniendo el citado maestro bajo la dirección del arquitecto de Alfaro Don Fernando Martínez Corcín y con la ayuda del cantero fiterano Francisco de Larrea.
La parroquia de San Miguel de Corella es un templo de tres naves con crucero y capilla mayor pentagonal, separándose sus naves por medio de arcos de medio punto, que descansan en pilares cruciformes, cuyos frentes presentan pilastras cajeadas. Como cubiertas se utilizan bóvedas de aristas para las naves, una cúpula elíptica longitudinal sobre tambor octogonal en el tramo central del crucero, bóvedas de medio cañón con lunetos para los brazos de éste y un cuarto de esfera para la cabecera. En los muros perimetrales de las naves laterales se abren hornacinas de gran tamaño, en forma de exedras, destinadas a albergar los retablos. Se completa el conjunto del templo con triples capillas rectangulares, cubiertas por bóvedas de medio cañón, que se vinculan al crucero por sus muros extremos, accediéndose a ellos a través de arcos de medio punto, de los cuales el de la capilla central es más estrecho y bajo; al parecer estas capillas son parte de la fábrica medieval. El coro está a los pies de la nave central y se sitúa en alto; de él surge una tribuna lateral, por el lado del Evangelio, reservada al órgano.
La decoración le confiere a esta iglesia un aspecto peculiar destacándose de forma especial la gran cornisa que recorre todo el perímetro de la nave central y el crucero; tiene unos modillones de follaje y cabezas de ángeles muy resaltadas aunque se enriquecen en los machones del crucero con una composición de varios ángeles que sostienen un escudo de la ciudad; a esto se añade, en lo correspondiente a las metopas, unas placas de yeserías vegetales, carnosas y rizadas, similares al follaje que decora el retablo mayor. También presenta modillones el anillo de la cúpula, sobre el que montan las imágenes de San Miguel y otros ángeles con armas, algunas de fuego, que abaten a unos demonios que caen desde los pies del arcángel San Miguel, vinculando la cúpula al espacio del presbiterio, según un recurso muy barroco.
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