
La procesión del viernes Santo
Se lleva realizando con fecha documentada desde 1710, fecha en la que se creó la cofradía o Hermandad de la Caridad, aunque se cree que la procesión se realizaba con anterioridad a esta fecha. Pronto tuvo el prestigio que hoy en día tiene, debido a su originalidad fundamentalmente causada por la gran participación ciudadana.
Con el paso de los años fue cambiando el punto de salida de la procesión, en un principio salía de la parroquia de San Miguel, más tarde de la iglesia de la Merced y cuando ésta se destruyó pasó a salir de la iglesia del Rosario, de donde sale hoy día. También con el paso de los años se fueron añadiendo tanto pasos procesionales como vivientes hasta convertirse en lo que hoy conocemos.
Por todo ello, en 1967 la procesión fue declarada por el Ministerio de Información y Turismo como procesión de interés turístico y como uno de los 50 desfiles procesionales más típicos y característicos de España.
La procesión del viernes santo es un resumen de la Biblia, en ella se encuentran desde representaciones vivientes de personajes bíblicos, como Jacob, Isaac, San José, Judith, Ruth, Salomón etc., a otros como las virtudes teologales que no aparecen en la Biblia.
También hay pasos procesionales, algunos de ellos de gran calidad artística, todos ellos son portados en andas por penitentes. Y en ellos se representa la pasión y la muerte de Jesús.
Según Ramón García Domínguez “La procesión es escenificación, hay tres momentos de la misma que constituyen verdaderas escenas o cuadros dramáticos. Una de ellas es la entrada en Jerusalén. Tras el Paso correspondiente, va un grupo de niños y niñas portando palmas, luego cuatro chicas que sujetan una alfombra y finalmente Jesús, montado en un burrito muy adornado, con el brazo derecho levantado y el índice tieso.
“Otro grupo lleno de verismo es el prendimiento. El que hace de Jesús lleva una soga al cuello y va descalzo. Cuatro o cinco mocetones representan a los verdugos y le avasallan con palos, tirándole de la cuerda. El reo se tambalea y suspira, cae derrumbado...”
Y por fin, la escena cumbre al drama, la que centra la atención de todo el público y hace que en la plaza del Crucero, escenario del cuadro, se amontone la gente para no perderse detalle; el encuentro de Cristo con el Cireneo y la Verónica.
El que hace de Cristo lleva una cruz de madera de unos cien kilos. De un portal sale un hombre con hábito morado. Se arrodilla, hace la señal de la cruz y besa el suelo. Así tres veces. Luego se acerca y ayuda a Cristo a llevar la cruz el resto de la procesión.
Aparece la Verónica. Lleva un paño blanco, limpio, todo el mundo puede verlo. Enjuaga la cara del señor, y en el lienzo queda impresa su imagen. Durante ambas escenas reina un silencio sobrecogedor en el público.”
Siete Palabras
Se realiza el Viernes Santo al medio día en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario; en el altar de la misma se coloca un cristo crucificado acompañado de María Magdalena y San Juan, como fondo de las figuras una tela negra a modo de telón teatral, además, el coro, el sacerdote y la orquesta que irán escenificando cada una de las siete últimas frases que pronuncio Jesús antes de su muerte se colocan en el mismo lugar.
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