Convento de los Carmelitas Descalzos

Convento de los Carmelitas Descalzos

Edificación manierista del s. XVII en la que se venera a la Virgen del Carmen

El convento barroco de los Carmelitas Descalzos, sito entre la calle del Carmen y Santa Teresa, fue erigido en 1604 partiendo de la ya existente ermita de San Pedro como consecuencia de la falta de órdenes religiosas en la ciudad y del acuerdo alcanzado en 1595 entre la orden y el Ayuntamiento que, a cambio de su patronato, sufragó las obras junto a las de la iglesia que en 1621 vino a sustituir a la mencionada ermita.

La residencia conventual se estructuró en torno a un patio cuadrangular. El templo adjunto subraya las directrices manieristas propias de principios del s. XVII al poseer planta de cruz latina y una sola nave con cinco tramos, cabecera recta y un coro que se prolonga por las tribunas laterales.

La fachada principal está construida en piedra y ladrillo y compuesta por tres calles. La central presenta un pórtico enmarcado por pilastras y dos vanos laterales a modo de ventanas arqueadas; contiene una hornacina con la escultura de Nuestra Señora del Carmen flanqueada por dos placas con los anagramas de Cristo y María; y una ventana con escudos de la Orden del Carmen rematados por un frontón triangular con óculo y torrecillas con bolas. Las dos calles laterales muestran puertas adinteladas remarcadas por cintas y enlazadas al bloque central por aletones curvos.

El interior del templo lo cubren bóvedas de medio cañón con lunetos y una cúpula de media naranja el crucero, estando este último espacio decorado con lienzos, ovalados en las pechinas y el emblema de la orden en la clave de la cúpula. A ello se suman tres capillas -la erigida en 1639 por los sanitarios de la ciudad a sus patronos San Cosme y San Damián en 1639; la de Santa Teresa, adquirida en 1653 por la familia corellana de los Escudero; y la capilla de las Ánimas del Purgatorio, construida a principios del s. XVIII para dar sepultura a la familia Miñano-Sesma- que enriquecen el conjunto con sus valiosas cubiertas, decoraciones y obras pictóricas. Destacan, así mismo, el retablo mayor realizado en 1639 por fray Alonso de San José en un estilo clasicista, en cuyo camarín se aloja la Virgen del Carmen, y los laterales, dedicados a San José y Santa Teresa, con sus ricos sus lienzos.

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